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Las islas sin nombre

Bitácora personal de León Arsenal

Archivo de la categoría 'Poesía'

Es una hermosa noche de verano.
Tienen las altas casas
abiertos los balcones
del viejo pueblo a la anchurosa plaza.
En el amplio rectángulo desierto,
bancos de piedra, evónimos y acacias
simétricos dibujan
sus negras sombras en la arena blanca.
En el cénit, la luna, y en la torre,
la esfera del reloj iluminada.
Yo en este viejo pueblo paseando
solo, como un fantasma.


Estoy pensando, es de noche,

en el día que hará allí

donde esta noche es de día.

En las sombrillas alegres.

abiertas todas las flores

contra el sol que es la luna

tenue que me alumbra a mí.


Porque tú siempre existes dondequiera

Pero existes mejor donde te quiero

Porque tu boca es sangre

Y tienes frío

Tengo que amarte amor

Tengo que amarte

Aunque esta herida duela como dos

Aunque te busque y no te encuentre

Y aunque

La noche pase y yo te tenga

Y no.


Fatiga tanto andar sobre la arena

Descorazonadora de un desierto,

Tanto vivir en la ciudad de un puerto

Si el corazón de barcos no se llena.

Angustia tanto el son de la sirena

Oído siempre en un anclado huerto,

Tanto la campanada por el muerto

Que en el otoño y en la sangre suena 


Nadi puede ser dichoso,

Señora, ni desdichado,

Sino que os haya mirado.

Porque la gloria de veros

En ese punto se quita

Que se piensa en mereceros.

Así que sin conoceros

Nadi puede ser dichoso,

Señora, ni desdichado,

Sino que os haya mirado.


Mañana cuando salga el sol entre las montañas

Preguntará por mí.

Decidle que soy una estatua.

Mañana, cuando baile la Luna en el cielo

Preguntará por mí.

Decidle que soy una imagen sobre el agua.

Mañana, cuando sople el viento entre las ramas

Preguntará por mí.

Responded que soy una triste melodía en las cuerdas de un sentimiento.

Mañana, cuando brillen las gotas de lluvia entre las nubes

Preguntarán por mí.

Decidles que yo, que él aparecerá y desaparecerá entre las estrellas.


La nieve está en mi corazón como el silencio en las habitaciones de los balnearios: densa y profunda, indestructible.

La nieve está en mi corazón como la hiedra de la muerte en

las habitaciones donde nacimos.

Y el tiempo huye de mí con un crujido dulce de zarzales.

Nieva implacablemente sobre los páramos de mi memoria.

Es ya noche entre los blancos cercados.

Cuando amanezca, será ya siempre invierno.


Entre flores, una taza de vino

Bebo solo. Ningún amigo está cerca.

Alzo mi copa, invito a la Luna

Y a mi sombra, y somos tres.

Pero la Luna no sabe de bebida

Y mi Sombra solo me imita.

Aun así, Luna y Sombra serán mi compañía.

La primavera es época de goce.

Canto y la Luna me acompaña.

Bailo y mi Sombra se estrecha a mí.

Cuando estoy sobrio, nos alegramos juntos.

Cuando bebo, cada uno se va por su lado.

Juramos encontrarnos en el Río de Plata de los Cielos.


Fall, leaves, fall; die, flowers, away;

Lengthen nigh and shorten day;

Every leaf speaks bliss to me

Fluttering from the autumn tree.

I shall smile when wreaths of snow

Blossom were the rose should grow;

I shall sing when night’s decay

Ushers in a drearier day.


Tu ausencia es una cosa que pesa como plomo

Tu ausencia es una cosa dura como metal

Tu ausencia es un enorme barranco al que me asomo

Sin tacto, sordo, ciego, igual que un mineral.

Tu ausencia es un olor que abrasa mi nariz

Un ruido monstruoso que se cuelga en mi oreja

Un animal sin límites que es todo cicatriz

Y que lame mi vida y me la deja vieja.