Johan Christian Dahl. Vesubio

Donde dije digo, digo Diego. Eso, en este ámbito, quiere decir que he importado todo el antiguo blog a este nuevo —que en realidad es el mismo, en una nueva etapa—. Mi primera intención era dejar todas las entradas antiguas alojadas en wordpress.com y repescar algunas en esta nueva fase.

Esa intención venía dada por el hecho de que ya en una primera mudanza perdí una cantidad enorme de fotos y ahí están los huecos tristes en las entradas. También porque las categorías están más que enmarañadas. Y, por supuesto, porque las entradas de esa etapa antigua del blog no estaban —no están, de hecho— optimizadas SEO. Aunque eso de optimizado SEO es una redundancia, ya que SEO significa Search Engine Optimization

Pero justo hoy estaba revisando el viejo blog en busca de entradas que repescar y, al irme a las primeras, he caído en la cuenta de que en unos días hará ya 12 años que abrí Las islas sin nombre. 12 años, amigos, nada menos. Así que he cambiado de opinión. De sabios es el rectificar o somos incongruentes con nuestras propias decisiones, como quieran.

Así que he importado todas las antiguas entradas. Y ya están en el nuevo Las islas sin nombre con todas sus categorías confusas, sus huecos gráficos, su no optimización para buscadores. Y no lo voy a dejar así. Para eso conservaré el antiguo en wordpress.com y, dentro de un tiempo prudencia, lo pasaré a privado y ya desaparecerá de redes.

En este nuevo, iré arreglando la confusión e incluso reciclando para portada antiguas entradas. Porque esto no es un trastero de viejos posts. Para eso ya está el blog en wordpress.com. Además, me apetece mostrar a amigos que entonces no me conocían algunas de esas entradas, más pulidas y desde luego tamizadas por todo lo que he aprendido con el tiempo.